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El Dr. Manuel Matos Moquete narra y razona sus andanzas por la Literatura El escritor del sur dominicano habla de sus inicios literarios, Sus libros y miedos permanentes.
Por: Ernesto R. del Valle
Poeta del Mundo
Editor de Revista Guatiní

Tengo delante de mí, luego de varias invitaciones a esta conversación, al narrador e investigador dominicano, Dr. Manuel Matos Moquete, una persona singular en la cotidianidad Universitaria y Literaria de República Dominicana. Una voz plena de conceptos y análisis al que acuden muchos en busca de referencias sobre el tema.  Nació en Tamayo el 6 de abril de 1944. Poeta, novelista, ensayista, crítico literario y educador. Recibió la primera instrucción en su pueblo natal. Tiene un doctorado en Literatura General de la Universidad de París VIII (1981) Fue profesor de literatura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Dirige la Facultad de Humanidades del Instituto Tecnológico de Santo Domingo y el programa de maestría en Lingüística de la misma Institución. Es, además, Consultor de Currículum del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En 1983 obtuvo en Premio Nacional de Novela con su obra En el Atascadero y en 1991 el Premio de Ensayo de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña con El discurso teórico en la Literatura en América Hispana.

Entrevista: 
 
El autor junto al Dr Manuel Matos Moquete
en el Aeropuerto Las Américas
en Santo Domingo Rep. Dominicana
Ernesto R. del Valle.-  Quisiera escuchar las experiencias y vivencias de su infancia y adolescencia en su tierra natal, Tamayo. ¿Qué recuerda de esa época?

Manuel Matos Moquete.- Bueno, Tamayo es un Municipio de la provincia de Bahoruco, queda en la parte suroeste de Rep. Dominicana; yo nací en 1944 y, en los finales de los 50, ya había terminado mis estudios primarios  en una época en que realmente, en esos sitios, en el país en general (a pesar de que se dice que Trujillo llenó el país de escuela), todavía la escolarización era muy escasa.  Lo que quiere decir que yo,  hacia los años  58-59, era prácticamente un intelectual en mi pueblo, porque con el 8vo grado ya concluido era, de los adolescentes, vamos a decir, letrados y ¿como yo lo sé? puesto que, en el sesenta se realizó el último censo de población y como buscaban ‘empadronadores’ reclutaron a estos jóvenes que tenían un nivel de escolarización, por lo menos de 8vo. grado terminado. Yo participé en ese censo y ese censo es la base de mi novela, además de otros elementos, Larga vida.
                                                  
Ernesto R. del Valle.- Veo que su infancia y adolescencia se definieron en lo rural, es decir, su mundo. Su Universo fue ese ambiente, ese paisaje, esa costumbre, hasta esa habla muy suigéneris de la zona, realidad que lo  modeló de manera diferente a los jóvenes de su edad residentes  en la Capital.