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André Cruchaga.  Nació en Nueva Concepción, Chalatenango (El Salvador), en 1957. Tiene una licenciatura en Ciencias de la Educación. Además de profesor de humanidades, ha desempeñado la función de docente en Educación Básica y Superior. Parte de su obra poética ha sido traducida al francés por Danièlle Trottier y Valèrie St-Germain; al  Idioma vasco (Euskera), Miren Eukene Lizeaga;  al griego, por lia Karavia;   al holandés por Michel Krott.; al rumano por Liliana Popescu y Andrei Lagna; al catalán por Pere Bessó. Jurado de Poesía de la XVI Bienal Literaria "José Antonio Ramos Sucre", Venezuela, junio de 2007. Buena parte de su obra se encuentra publicada en diferentes revistas electrónicas y en papel de Argentina, Chile, España, Grecia, Estados Unidos, Canadá, Colombia, México, Perú, Italia, Holanda, Rumania y Cuba. Ha participado en diferentes eventos literarios en su país; así también, ha recibido varias distinciones por su obra literaria. Entre sus libros editados podemos mencionar además: “Alegoría de la palabra” (1992),  “Visión de la muerte” (1994), “Enigma del tiempo” (1996); “Roja vigilia” (1997) “Rumor de pájaros” (2002), “Oscuridad sin fecha/Data gabeko iluntasuna” (2006); “Pie en tierra” (2007), “Caminos cerrados”, (México, 2009), “Viajar de la ceniza/ Voyage à travers les cendres”, (El Salvador, 2010); Sublimació de la nit/ Sublimación de la noche”, (El Salvador, 2010); “Poeta en Barataria”, (La Habana, Cuba, 2010); Balcón del vértigo, (El Salvador, 2011); Blasfèmia del subsòl/Blasfemia del subsuelo, (El Salvador, en prensa),  entre otros.

  • Antologías:
    Novísima poesía salvadoreña. Revista Presencia, año III, No.12, 1991.
  • Poesía a mano. 1ª. Edición, Editorial Universitaria, Universidad de El Salvador, 1997.
  • 100 escritores salvadoreños. 1ª. Edición, Editorial Clásicos Roxsil, El Salvador, 1997.
  • Antología de una década. 1ª, edición, Casa de la Cultura de Zacatecoluca, CONCULTURA, El Salvador, 1998.
  • Antología "Paseo en verso", Editorial Pasos en la Azotea, Querétaro, México, marzo de 2005.
  • Canto a un prisionero. (Homenaje a los presos políticos en Turquía. Editorial Poetas Antiimperialistas de América, Ottawa, 2005. ISBN 1-894879-10-4.
  • IX y X Antología de la Nueva Poesía Hispanoamericana, 1ª. Edición, Editorial Lord Byron, Perú, 2005.
  • Muestra poética, Revista Baquiana, Anuario V, 2003-2004, Miami, Florida, Estados Unidos, 2004.
  • Rolando, La vida. Antología poética, San Salvador, El Salvador, julio 2005.
  • Poemas sueltos (Revista Generación Abierta, Año 15, No.43 Editada por el poeta Luis Raúl Calvo, Buenos Aires, Argentina, 2006.
  • Mínima Antología (Tres poetas salvadoreños), Revista Poda, No.3 Editada en Venezuela por el poeta Ramón Ordaz, 2006.
  • III Antología de Poesía, entre Eros y Tánatos. Asociación de Escritores de Mérida Fondo Cultural “Ramón Palomares”, Venezuela, 2006.  ISBN: 980-6679-15-6.
  • Leyva, José Ángel. [Director-compilador], Revista Alforja No. 43,  Revista de Poesía, México, abril de 2007.
  • Poumier, María. Poetas por El Salvador, Antología. Editorial Delgado de la Universidad “José Matías Delgado”, El Salvador, 2008.
  • Los Siete pecados capitales: la lujuria. (Antología preparada por Carlos López). 1ª. Edición, Alforja, México, 2008.
  • Poemas al viento, (Antología preparada por José Ángel Leyva). 1ª. Edición, La cabra ediciones, Alforja, México, 2008.
  • Vargas Méndez, Jorge y J.A.Morasan. Literatura Salvadoreña 1960-2000. Imprenta Criterio, San Salvador, El Salvador, 2008.
·  Godoy Durán, Enrique [Compilador]. Breve Antología de Poesía  del Mundo. Guatemala, 2009.
  • Revista AMNIOS, Año 2009, No.1 Editada  por el Ministerio de Cultura de Cuba. La revista está dirigida por los poetas Alpidio Alonso y Roberto Manzano, La Habana, Cuba, 2009.
  • Revista ALKAID, No. 11, Revista multitemática, Valladolid, España, abril de 2011, dirigida por Pilar Iglesias de la Torre.
  • Mas, José. Antología de poesía erótica. Cátedra, Madrid, 2011.


Poemas de André Cruchaga


Escombros

Matar a un enemigo no es difícil; matar
A un robot es matarse, bien pensado, a sí mismo.
GABRIEL CELAYA

Cada vez este País es menos cierto. El terror y la impunidad
no tienen nombre, tampoco son necesarios los milagros para salir
de estas aguas de alcantarilla.
Sólo la sal depredadora brilla en las axilas; aquí perdió
la dialéctica su propia placenta.
Arde la sangre con sus flechas fantasiosas, el magma del huracán,
el ventarrón mudo de la agonía, el disfraz alumbrando el subsuelo.
No hay lugar seguro para restañar los sueños, ni limpiar
la respiración en medio de oleajes sinuosos;
sólo hay tiempo y espacio para exaltar las Sumas tribulaciones
en este campo soterrado de huesos;
—no hay otro espejo, que el poyetón siniestro del hollín
con sus tapiales oscuros: aquí la cárcel es la ciudad o como si lo fuera,
en el misal de la ceniza, en las aguas del desorden.
(De pronto uno quiere renunciar a este País donde huyen
los pájaros, a esta naturaleza fúnebre del polvo; aquí arde
el aliento de la escoria en cada acera, en las calles desordenadas
de la bisutería, en la fiebre del engaño.
Cada cuchillo procrea lágrimas y futuro: tocamos el filo en cada
zapato; en cada conciencia, el miedo es otra ubre en sigilo.)
Vivimos encerrados en el resuello de las migajas: migajas de todo;
no puedo amar a un País que sólo deja desposarte con la miseria,
con la destrucción del ala,
con la expropiación de la propia conciencia.
A diario servimos la neblina en la mesa: rezamos para alimentarnos
de fantasmas; en el ocaso, la luz se convierte en blasfemia;
en la oscuridad intensa, la boca respira las cruces del día.
en la ley no caben los descalzos, ni el cadáver que construye
a diario el vejamen, ni el castillo pintado de arco iris por los niños,
ni el ojo que puede ver más lejos ciertos laberintos.
(Las falacias nos sirven de sombrilla y los aplausos, de piñata:
hemos caído en los tatuajes del disfraz,
en la pelota dominical de las diversiones. El oficio es sajar la Esperanza,
hasta que la extenuación sea la tierra contundente de la miseria.
No puedo amar a un País que hace del alfabeto un balbuceo,
un circo, una pocilga, un largo callejón de ruinas.)
Detrás de cada cuerpo hay músicas siniestras, entumecidos bosques,
Un País cercenado, entrañas putrefactas, costillas delirantes,
Amaneceres en pozos macabros, bartolinas donde el fuego
No da tregua, muertos cansados de morir en las pezuñas,
Aguas lentas mordidas por el semen de los perros, estiércol que invade
La memoria: todo está aquí en esta locura de País que tenemos,
Menos por supuesto, la alegría firme de la risa, menos la ventana,
Sino el escalofrío que repta por los poros…

Barataria, 23.I.2011




Epitafios para la claridad

Dejo en la memoria, las últimas monedas de las sombras. El arado
astral de las guitarras, la acera de la lengua con sus arduas faenas;
dejo para los arcángeles, esta eternidad incompleta,
el mar menor de los pañuelos, el césped ácido de la saliva,
la tasa quebrada de los olores, las aguas del odio que cerraron
mi horizonte, la suma de todo ello hundiendo mi hálito.
Dejo que el silencio que hable con la espesura del tabanco,
A fin de cuentas he aguantado la coz de tantas bestias:
—la enajenación insaciable, la adusta boca ensayando su entumecida
Sal entre las sombras del guarumo.
Aguardo la noche frente a las ventanas: aquí la muerte crecida
de la Esperanza, el frío de los martillos,
el incendio de los murmullos, las ramas socavadas del camino.
Ya no ando a prisa aunque el ansia me desvele:
la brecha es amarilla, negra, intensa como los grises de la voz.
En el ensueño el olor a los crepúsculos: la ramazón de la lluvia,
los lugares que un día celebraron mi corazón,
el retorno al arbitrio del paisaje, ahora desde lo oscuro de la cueva,
desde el grito exhalado del lamento.
La credulidad dejó de ser una vasija transparente, en donde ahora,
sólo cabe el refugio caído de las miradas.
(Dejo cada soledad en mis libros. Dejo el seno que me prodigo
de albas y puertas, el lecho anunciado de las semillas,
las llaves vegetales del viento en el río blanco de los ojos;
dejo al perro que sacuda sus pulgas con su lengua de sombrilla,
con su parpadeo de ojos contemplativos;
dejo, al margen de las paradojas, las telarañas como obra de arte
dentro de mis poemas extraviados en los poros secos de las paredes;
dejo la risa absurda de los balbuceos, los centelleos
de las arrugas, mi boca precipitada en el desamparo;
dejo que otros gocen de su propia máscara: evoco otros tiempos
de caminante solitario, de curiosos trenes y barcos en mis pupilas;
dejo los huesos ahogados en mi garganta, la alteración
de las esferas, la raíz de la carne empujando la cuchara
de los azúcares fermentados en la respiración, a ratos, inclemente.
Dejo el yagual del pellejo en el fluir de los zapatos,
en el hemistiquio alterado de los semáforos, en la muerte verdadera
que cae en mis ojos, sin otro ahora ni mañana;
dejo la desaparición forzada de mi conciencia, la mortalidad
mutable de mi presente, todos los días cíclicos del trompo
en el polvo dispersado de los exorcismos: lo demás, es el delirio
del zodíaco al momento de ponerme mi mortaja;
dejo pues, la piedra en el poema: la luz desgarrada transcurre
en el pecho; la claridad, sólo fue un lugar común y corriente
donde las moscas saciaron su apetito. Sé que el tránsito
es necesario como ese ritmo consonante del agua en el cántaro.)
 
Barataria, 11.I.2011




Monólogo en el insomnio

Escucho entre mi sangre y oigo el vasto
rumor del mundo,…
JUAN GIL-ALBERT

(Ah, doliente vuelo de querencias despobladas: amargos cauces
del gusano en la sangre, batallas de quemante sollozo,
ser la ceniza en estos fuegos recónditos, sombra del hartazgo,
duradera muerte en mi aliento, ciego apego a la hoguera;
ser el estrecho cauce de la lengua, la cuita dolorosa del sueño,
el alimento fúnebre de la carcoma.
Camino junto al desdén del ansia, junto a la luz doliente
de las cuatro paredes del vuelo: llevo sin merecer esta herida
que me ha nacido de tanto aspirar el desvelo;
en el insomnio toda mi sed se ha vuelto postrera, toda mi sed
ante la ausencia de las palabras; el limo de la lengua gime
dolorido, tierra adentro, donde se oculta la espina.
Me subyugan todas las abejas bajadas del árbol de la noche,
la resequedad plena en mi olfato, la dulzura menguada
a falta de ternura: atravieso los ríos invisibles del olfato,
cada campanazo, amedrenta, este gusano que llevo dentro,
la voz rugosa de las piedras, la porfía del arcano hacia el abandono.
¿En qué sosiego puedo advertir estos arcanos, sin escupitajos,
después de bajar sin compañía a la perennidad,
al centro de mi cuerpo soterrado en los abanicos del crepúsculo?
El follaje de la noche tiene arenas movedizas, ayeres
de hojarasca, equipajes que siempre amarró la sal con nudo ciego,
ternuras que nunca adiviné con mis ojos ciegos.
Cuando miro el sueño que pasa a oscuras junto al olvido,
toda fugacidad se vuelve eterna reverencia en mi aliento;
cuando la brisa llega, cegada por mis quemaduras diarias,
la espina salta del costado, el polvo del letargo se hace cierto.
Ahora me rindo al alado mutismo de mi insomnio:
a oscuras la memoria trasegando silogismos, desatinos doctrinales
de mis pesadillas, faena que vuelve sumisa mi porfía.
A oscuras llego a la sangre sumergida de los pájaros;
es tanto el desvelo, que se vuelven cárcel mis fantasmas.
A oscuras este gemido de la pena, barcos y trenes destrozados,
la claridad enterrada de mis sueños,
esta tortura que hace más grande la herida, prolongada
bufanda del escombro, atroz rincón de mis anhelos.
Casi a la medianoche, no conservo nada de este mundo: se ha ido
toda luz; y aparece, siempre, el afán de la herrumbre,
las Siete Cabritas a cuentagotas, la espiga muerta de la respiración.
Nada es más cierto que la semilla plantada de esta herida;
¡cuánto latido aletargado en los párpados, cuánto frío,
cuánta lengua en derredor de mi hospedaje, dientes oscuros
del alfabeto, mi propio firmamento.
Mi propia sed torva, a oscuras como un grito ensangrentado!)
 
Barataria, 04.VIII.2011




Aquí, el rostro en el aullido


Aquí, el rostro en el aullido, pocas esperanzas y muchos exterminios: sombras como cascos, húmedas telarañas enredadas en las manos, olvidos que el hambre ha ido mordiendo hasta el punto de borrar toda reminiscencia, trinos cuya avidez hace cárcavas, transparencias rotas en el paladar, entrañables litorales donde no se pueden izar barriletes, ni jugar a las canículas del estertor. Junto a estas vértebras de la congoja, sucesión de cuerpos desahuciados en los rieles salados de trenes que hunden las aguas y los fósforos que encienden el rocío. Cerramos los paréntesis sin haber hecho posible tantos invernaderos de panes y peces: le dimos a la demagogia un lugar preeminente y socavamos ojos y pecho y el hervor de los candiles y la dirección exacta de muslos; y sin embargo, la querencia está en el mismo lugar, ¿podrá salvarnos el pozo de los deseos, el delirio del bolsillo, la habitación de siempre, la ventana desde donde se alza el paraguas de las estaciones? De seguro, detrás de esta opresión, hay paisajes que se pueden aprender con el silabario de los poros.

Barataria, 26.XI.2011



Alegoría

De aquel idioma y de mis pasos por la tierra dicha no existe
imagen que esté hoy extinguida.
Los veleros tocan a las puertas
del aire donde persisto.
RAFAEL CADENAS

Saludo las mañanas desde dentro, cuando la guitarra del gallo emerge del patio con puertas y ventanas. Saludo ese blanco de los sueños haciéndose luz, recobrando los aleros del día; salvo la deshora, las faenas encienden los andamios del sabor, —vos y yo, apegados al fogón tibio del pecho, con las palabras necesarias para no curvar la boca, ni el pecho, ni la giba de la noche anterior. Son innumerables los párpados de los aleros; ayer nos hizo callar el luto, hoy crece el viento como una hilera de pájaros, desde los pies hasta las sienes: desde la casa a las aceras nos abriga la rama del pecho, la entraña íntima del aliento con su vívida flama. (Los viajantes siempre guardamos la almohada en la memoria; en la marcha abrimos las manos del entusiasmo, digamos que descubrimos el presente de las lámparas, la obra del apetito a profundidad.) En el fondo, escrutamos las palabras, el precio que tiene la piel para los almácigos, el fieltro de las luciérnagas en la conciencia. Digamos que un día puede hacer la diferencia: hoy todo es posible en los brazos.


André Cruchaga
Todos os direitos autorais reservados ao autor.
¡SILENCIO! VA A HABLAR EL CORAZÓN
(Corina Bruni)

¡Silencio!…Va a hablar el corazón;
escuchémoslo.
¡Tiene tantas y tantas cosas qué decirnos!
En él está el pasado y el presente,
y un futuro aún desconocido.
Tal vez quiera ordenarnos:
“¡Media vuelta!
Toma por el sendero que te indico.”
O, al contrario…
“Permanece allí, inmóvil…quieta;
esperando que cambie tu destino.”

Es bueno, algunas veces
-casi siempre-
escuchar lo que dice el corazón
y hacerle caso.

***///\\\***

SILENZIO! PARLA IL CUORE
(Tradutora: Stella Porzzio)

Silenzio! Parla il cuore;
ascoltiamole.
Ha tante e tante cose da direi!
In lui e´il passato e il presente…
e un futuro ancora sconosciuto.
Forse vuole ordinarei:
“Mezzo giro! Prendi il sentiero che ti indico.”
O al contrario:
“Ferma li, immobile…quieta,
aspettando che cambi il tuo destino.”

E´ bene alle volte
-quasi sempre-
ascoltare quello che dice il cuore
e fargli caso.


Corina Bruni
Todos os Direitos Autorais Reservados a Autora.
Rainier Alfaro Bautista, El Salvador 1974,
Sabe leer y escribir
poeta.
www.rainieralfaro.wordpress.com


A: víctor y Evelyn

Mi padre un árbol
lleno de estrellas
la noche infinita
mi madre


A: Mamaría


Una mujer camina
entre mis manos
palabra su nombre
espuma mis labios
abraza mis dedos el viento
escribo su rostro
en mi boca


*****************************************************


He perseguido angustiosas estrepitosas de noches alienantes, cabalgando en las espaldas de las hormigas
primer encuentro me bautice en los ríos furtivos de tu pupila…

*********************************************************

Cada noche desde siempre
libero a los fantasmas
que habito y que me habitan
por que soy uno y muchos a la vez…

México D. F. 04/04/09

Extraño a la lluvia,
extrañó a tus manos,
atadas a mis manos,
caminando por las aceras de la realidad



Remembranzas

Al final solo la noche
recogerá mis pasos
de entre todos los caminos

al final del final
solo las horas sagradas
y el fuego
remontaran mi nombre
de en medio de las sombras
mi voz ira dispersa
absolutamente sola
subiendo los escalones del tiempo
entre el humo del copal
desde el zenote sagrado
viejos tamagaces
libran suertes y nahuales
para invocar mi memoria


Pensando en mañana
me asilare ya viejo
en un barco fantasma
que navega la noche
al otro lado de los sueños

alrededor de una hoguera
gira el mundo de los hombres
novena sinfonía
me iré al mar
vieja patria
ya viejo
a dispersar mi polvo
para que cuando venga de nuevo el alba
mis huesos quebrantado sean el aliento
de un tritón…



Canto interno

Escribo todos los días
sobre la confusión
y sus sombras
que se arrastran por el tiempo
nuestro
me desentiendo
entre otros signos
símbolos y enigmas
tras de mis pasos
todos los viajes
un círculo al final
y mas al sur las estrellas ya no alcanzan…



1992

Bajando de otras islas
Chapultepec
parcela de tiempos pluviales
y bosques de muñecas de flores
brecha de pinos ignoradas
al norte si al norte
entre sierras siempre ajenas
y montañas siempre verdes
siempre rojas
demarcación
delimitación
Nahuaterique…

II

Lejos del tiempo
y de los gritos
allá arriba en el pital
el viento musita otro nombre
otro rumor
Ca-ya-gu-an-ca
bajando de las montañas
se mete entre los tejados
y los callejones empedrados
de San Ignacio y de La Palma
luego sigue su recorrido
por las paredes blancas de Cítala
y Dulce nombre de María
extravía su retorno
el frío avanza lastimero e hiriente
desde las Piletas hasta Tejutla
San Antonio de los ranchos
Ayagualo es otra historia
con pasos de hombre verde olvidados…

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Thanatos

Brindo devoción con los muertos del mañana
el rumor del alba
mi sed calcinante
de hombre y paria
más allá de las palabras
danzo para increpar a la lluvia
y se me olvida que todavía amo demasiado
entre las raíces minerales del viento
hombres antiguos fuman sus amapolas
y dispersan a los fantasmas que me persiguen

Vivo mi muerte
Ignorándola…

Rainier Alfaro Bautista
Todos os Direitos Autorais Reservados ao Autor
Estrella

A Elis Regina, cantante Brasileña, fallecida en 1982 a los 36 años

“Ahora retiran de mí el velo de carne,
escurren toda la sangre, afinan los huesos en haces luminosos y ahí estoy,
en el salón, las casas, las ciudades, parecida a mí.
Un esbozo.
Una forma nebulosa, hecha de luz y de sombra.
Como una estrella.”


Era jóven
y llamando a mi puerta
tu voz
Queriendo hablar como Dios,
Acariciando la Acuarela de Brasil
Susurrando Eu te amo
suavemente entre sueños
como Las aguas de marzo.
o aullando como gata en celo
me deixas louca, louca.

Rupturista del Bossa nova
upa neguinho me abraza
y más cerca del blues de los 20 años
bebida y Equilibrista
pimienta para los milicos,
amuleto de poetas, bohemios y estudiantes
madre a medio tiempo
saudade do Brasil
carnaval
viajera singular

Santa Elis
¿No oiste en tu funeral
a la gente cantando tus canciones?
serpiente apretujada y doliente deseando ver
tu plácida y última sonrisa.


Silvia E. Matus.
(Junio, 2008)
Todos os Direitos Autorais Reservados para a Autora
Corina Bruni: Poeta El Salvadorenha

¡D E S P I E R T A!

Aunque no me pediste que volviera,
he venido, para alumbrar tu noche,
con destellos de cuarzos y un derroche
de las flores que había en la pradera.

Aunque no me rogaste que lo hiciera,
traigo el alma prendida, como un broche,
y monto un alazán, desprecio el coche,
porque yo lo hago todo a mi manera.

Botas altas y cinto a la cadera,
y traje de montar… ¡Casi me siento
con los bríos de un acerado viento!

¡Despierta! Hay que atrapar en el hechizo
_antes de que éste se torne huidizo_
¡aquélla juventud que entonces fuera!

Corina Bruni
Todos os Direitos Autorais Reservados a Autora

Walberto Jeovany Campos Morales nació en la ciudad de San Jorge, departamento de San Miguel, El Salvador, el 27 de septiembre de 1982. Su inquietud por escribir empezó cuando tenía aproximadamente 12 años de edad; escribía cuentos y pequeñas composiciones sobre diversos temas.

Campos Morales hacía de la poesía uno de sus pasatiempos favoritos, pero al sentir al descubierto esa habilidad, mostró mucho más interés en la literatura, sobre todo en aquel género, por lo que desde entonces ha escrito una serie de poemas en los que principalmente se destaca lo romántico y lo sentimental. En el mes de diciembre del año 2002, se graduó de técnico en Ingeniería en Computación, en el Instituto Tecnológico de la ciudad de Usulután, en su país. Aunque su carrera estaba poco o nada relacionada con la literatura, no dejó de lado esa vocación y escribió varias poesías. A sus 21 años de edad se desempeñó como Secretario Municipal, en la Alcaldía de su ciudad natal; emigró a los Estados Unidos en el año 2005.

Ha participado en diversos concursos poéticos, en los cuales algunas de sus composiciones literarias han sido seleccionadas para ser publicadas en grandes antologías en España y Argentina.

No fue sino hasta el año 2007, teniendo como domicilio el estado de la Florida, Estados Unidos, que dio a conocer su primer libro, Escribiendo con la pluma del amor, bajo el seudónimo de Walber Tocampo (Editorial LibrosEnRed). Actualmente, Walberto Campos es miembro del grupo literario Palabras Indiscretas creado a finales del año 2008, por algunos autores publicados en la antología PALABRAS INDISCRETAS en septiembre del año 2008, por el Centro de Estudios Poéticos de Madrid. Sus obras:
Escribiendo con la pluma del amor, año 2007, (Editorial LibrosEnRed).
Tiempos de niebla.
Poemario inédito "HACIA EL ROMANCE DEL SIGLO".

Poesía obscura

Simples iniciales son mi nombre;
una simple coma son mis noches…
y una pequeña pausa en mi párrafo,
mi pasado, un párrafo borrado;
versos son mis pasatiempos,
mi pasatiempo son prosas
y sonetos de amor profundo…
prosa es mi caminar en sí…
son un soneto catorce días de mis años vividos…
mi ser, un verbo marcado por las horas;
las horas, una abreviatura de mi ser…
un punto y seguido son mis días;
mis días, sintaxis de mis pensamientos…
o palabras yuxtapuestas a mi mente.
Mi voz es mi fonema y mi mejor prosodia…
Sustantivo es el sol que me alumbra,
en cada amanecer…
y un acento de un atardecer de verano…
Una diéresis soy en este planeta…
en un futuro seré quizá un prefijo,
o un sufijo de un simple papel.
Gerundio de una acción soy…
diptongo de una palabra sincera…
epigrama son mis enfados…
y mis enfados son sátiros…
y un punto y final todo lo que he dicho…
pero después de esto…
al morir, puntos suspensivos serán mi vida…
sí, ¡ahí sé que habrá puntos suspensivos!…
porque aún no termina todo al morir…
Pues, ¡quién sabe lo que me espera
en el más allá!...
¡ojalá sea un cielo!;
¡no quiero otra cosa!…
y punto y final, ahora sí,
punto y final a mis palabras.

Walberto Jeovany Campos Morales
Todos os Direitos Autorais Reservados ao Autor