lá estava eu, tardezinha, na rota das abelhas: atrás um canteiro de flores; do lado outro canteiro; e mais adiante centenas delas em plena profusão de cores. o miolo apetitoso de um amarelão cheio de néctar. salivo. o amarelo deve ser doce.



até porque a abelha passou rente-rente aos meus ouvidos. arrepio de improvável ferrão rasgando a carne fininha do meu pescoço. como temer um ser que se alimenta de néctar? era eu o monstro carnívoro.
ali ficamos nós três um bom tempo: a abelha fruindo a flor, a flor polinizando o corpo da abelha e eu me alimentando daquela beleza. e estava quase indo, satisfeita, quando o beija-flor chegou.

nunca estive tão próxima de um pássaro em pleno vôo. permaneci tão, mas tão, silenciosa... medo de afastá-lo com um movimento qualquer. porque geralmente é assim com uma beleza deste quilate.



e o corpo era de um azul... as asas tão ágeis... o bater contínuo...



se alimentar de néctar e cobrir o mundo de pólen.

há nobreza maior?

“Reconceptuaciones en los programas sociales peruanos”


Apoyado en las experiencias de los programas Juntos y Pensión 65, Monseñor Luis Bambarén (ex presidente de la Conferencia Episcopal Peruana) considera, como estrategia vital para una trascendencia superior con respecto a programas sociales, la figura de la convalidación. Esta, tal como se define, hace referencia a una determinada población que distingue -mediante sus propias interpretaciones- a los beneficiarios más adecuados. Debemos rescatar que exclusivamente para teorías ambientalistas no se considera a la sociabilidad como función, pues conceptualmente no se puede emparentar con sustratos fisiológicos que tienen el hambre o la sed. De esta manera el aprendizaje social se demuestra por medio de experiencias de satisfacción descubiertas en las interacciones cotidianas para nuestro ámbito en estudio. Los intercambios expresados en las relaciones sociales se realizan inspirados por una ventaja consecuente, por lo cual en su formación influyen las necesidades sociales y las experiencias en situaciones de relación que se pudieran tener con grupos primarios y otros grupos de contacto. Mediante la socialización se desarrollarán todos los intereses sociales y las habilidades para actuar, aunque posteriores procesos post-socialización podrían modificarlas a partir de procesos como la identificación social o el entrenamiento. 

La ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Carolina Trivelli, nos anuncia dos cometidos: 1) ampliación y 2) mejora de la calidad de la atención. Para un adecuado juicio y entendimiento de estos puntos considerados parte de la agenda nacional, podemos tener en cuenta la sinergia social como conocimiento de carácter preponderante, considerando nuestras particularidades pluriculturales (diversos factores englobados en el desarrollo social) que se expresan a todo ámbito, ya sea individual o institucional en el marco de las implicancias de trabajo del MIDIS. La sinergia es una acción conjunta o en concurso de fuerzas entre distintos órganos en el cumplimiento de una función. Esto se manifiesta en el trabajo con los secretarios de Estado, Salud y Educación estadounidenses. Puede hablarse también de sinergia para designar una asociación dinámica de varias funciones o también una unificación de distintas tendencias. La significación de unificación se acerca más a la perspectiva que, particularmente, pretendemos postular, pues en los replanteamientos de los programas sociales participarían ciudadanos de distintas extracciones sociales y más aun considerando las características multiculturales que nos representan, siendo así factible el cometido de expansión. Así también se revoluciona la concepción de “usuarios de programas”, siendo bajo esta definición que soslayamos el ejemplo de beneficiario ultramente conexo a la pobreza. Serían específicamente los programas productivos cuales se encargarían de la asistencia de la población en condición de miseria extrema.

Las fuerzas sociales lograrían expresarse concibiendo un trabajo diferenciado, junto con los ministerios que puedan responsabilizarse y de este modo reflejarían asuntos coyunturales-trascendentales. Mediante un trabajo en concertación de ideas contrapuestas, bajo concepciones sinérgicas, deberían ser refrenadas, equilibradas y moldeadas en estructuras que, una vez formadas, persistirían y servirían como dinamos de energía social. Esta energía social, producto de la participación activa y concertada que planteamos nos conferiría una síntesis creadora. Bajo esta metodología las ideas particulares se establecerían, recogiendo asertivamente las tareas de desarrollo social, implicando factores tanto económicos, educativos y culturales. Uso el término Sinergia Social para caracterizar el proceso según el cual inconscientemente el dinamismo propio de cada persona o de cada grupo concurren a que entre en acción una fuerza social común. O dicho de otra manera, conjunto de personas cuya acción social es la consecución de algún fin o interés compartido. La sinergia resultaría así de la convergencia de intereses y de objetivos particulares de conjunto; suscitaría la organización de una estructura global, el funcionamiento del grupo, al dar formas a los comportamientos y la unidad de los factores culturales. También se habla de Sinergia Social para designar objetivamente la aproximación o la combinación de las personas o de los grupos que se organizan en un sistema más estrecho de relaciones sociales, incrementan su solidaridad y su comprensión recíproca con vistas a una mejor organización del conjunto, en el que convergen intereses comunes, semejantes, complementarios. Bajo estas significaciones podemos entender e innovar en relación a fenómenos ya planteados como el de la convalidación y expansión, y comprender un trabajo determinado en conjunto de los ministerios bajo estructuras sociológicas, más específicamente sinérgicas. Es así que la calidad de los programas sociales mejorará.

Por último, debemos señalar que la socialización (acto fundamental) es la interacción entre individuos y su medio, en otras palabras, la interacción entre el niño y los agentes de la socialización. Los miembros de una colectividad aprenden los modelos culturales de su sociedad, los asimilan y los convierten en sus propias experiencias vitales. Ejemplificaremos las tres posturas fundamentales de la socialización:

Durkheim:

El hecho social se comprende exterior al individuo.

Hecho social: modo de actuar, pensar y sentir, exteriores al individuo, y que poseen un poder de coerción en virtud del cual se lo imponen.

La educación cumple la función de integrar a los miembros de una sociedad por medio de pautas de comportamiento comunes, a las que no podría haber accedido de forma espontánea.

La finalidad de la sociedad es crear miembros a su imagen.

El individuo es un producto de la sociedad.

Weber:

La sociedad no puede existir sin la acción de los individuos.

El punto de partida de los hechos sociales son las acciones de los individuos.

Acción social: toda acción orientada en un sentido, el cual está referido a las acciones de los otros.

Relaciones sociales: acciones sociales recíprocas.

La sociedad son los sujetos actuantes en interacción.

Berger y Luckman:

Las realidades sociales varían a través del tiempo y espacio, pero es necesario dualizar un hecho común de todas las realidades.

Realidad: todo fenómeno que es independiente de la voluntad del individuo.

Se propusieron a demostrar de la posición de Durkheim (facticidad objetiva) y la de Weber (complejo de significados objetivos) sobre la sociedad, pueden completarse, en una teoría amplia de la acción social sin perder lógica interna.

Las instituciones surgen a partir de que el individuo necesita cumplir con una externalización de un modo de ser, sentir y pensar.

Internalización: el proceso por el cual el individuo aprende de una porción del mundo objetivo se denomina socialización. Es internalización de los aspectos significativos de la realidad objetiva que los rodea. Solo a partir de la internalización el individuo se convierte en miembro de una sociedad.

Conto de Fadas às Avessas

“E eles foram felizes para sempre!... Fim!”
Sim, começamos essa crônica pelo final: final dos contos de fadas, das histórias de princesas que nos contaram a vida toda, final da vida que todos sonham para si.
Todo mundo espera um grande amor – até eu! – e é só conversar com seus amigos que terá a confirmação: mais da metade dos solteiros querem, se não de imediato, uma companhia para passar os dias. E atentemos para o detalhe: o final será feliz!
Acho que esqueceram de colocar uma pitada de realidade nos sonhos que andamos tendo... Esqueceram daquela parte da história em que até o final feliz chegar, acontecem dezenas de imprevistos e desencontros.
Somos programados e nos programamos para esperar o tal final feliz, mas se ele não chegar nunca, pode ser traumático! E não tenho dúvidas que ele não chegará. Não se trata de pessimismo, trata-se tão somente de realismo.
Aqui no chão, onde os nossos pés devem ficar, a vida não é só cor-de-rosa, ela também é verde-anil-amarela-e-carvão. Passamos por uma série de dificuldades ao longo da vida, temos contas a pagar, trabalhos a fazer, livros para ler, reunião de condomínio, ônibus atrasado, chefe estressado, dor de cabeça, chuva no fim da tarde, engarrafamento, aumento da passagem de ônibus, falta de luz em casa e o pior de tudo: Jornal Nacional e NOVELAS!
Aguentar a barra de um dia-a-dia de correria a gente acaba tirando de letra. Acostumamos com a rotina e um pouco de organização nos coloca no ritmo e lá vamos nós, viver a nossa vida e ter momentos de felicidade, porque nos entremeios dessa correria há vãos que só são preenchidos com amor, beijos, abraços e sorrisos. E por sabermos da importância de todos eles, arrumamos brechas nas nossas agendas e nos rendemos ao chamego da família, ao passeio com o cachorrinho, ao cineminha, ao choppinho, aos domingos de chuva com edredom, pipoca e DVD.
Mas... E a pior parte? Aquela do Jornal Nacional e da NOVELA? Essa é de doer. Chegamos em casa e ligamos aquele aparelho que deveria nos trazer informação, cultura e entretenimento, mas que ao contrário nos desinforma com fatos manipulados, notícias mal escritas e tendenciosas, programas vazios e muita, muita propaganda!
Há meses, talvez mais de um ano, eu não ligava a minha TV. Tentei a sorte dia desses: acidentes nas estradas brasileiras, aumento na conta de luz, entrega do carnê do IPTU, guerra no Oriente Médio, uma quase crise nos EUA, e toda sorte de crueldades do homem com o seu semelhante em uma vitrine de horrores com crimes: um pior que o outro. Jantar assistindo ao telejornal ficou difícil! A melhor notícia da noite foi a proximidade do Carnaval (eu desejei pular da janela!).
Na sequencia entrou a NOVELA! Criatividade batendo pontos negativos, o enredo era fraco e o que vi foi mais um conto de fadas moderninho, se bem que esse bem que se aproxima dos medievos, já que o mocinho anda montado em um cavalo maravilhoso – quase mais bonito que o protagonista. A mocinha, pobre, sonha em se casar com o príncipe (de cavalo!) e ser feliz pra sempre. Pra variar acontece um monte de empecilhos, mas o final é previsível: eles vão se casar e, com sorte, o último capítulo será consagrado com o nascimento de um filho ou uma viagem dos sonhos para a família perfeita.
Em outro núcleo da novela, outro candidato a príncipe se desponta, também com seu cavalo, mas esse é mais espertinho, é, na verdade, candidato a sultão: com fama de bonitão já deve ter saído com metade das turistas da novela, mas será conquistado por um amor verdadeiro e, previsivelmente, deve se casar e ser feliz pra sempre!
Tudo nos conformes. Tudo como deveria ser, só que não! Enquanto tivermos esse tipo de cultura se fixando em nossas cabeças tendemos a viver em stand by, esperando ad aeternum pelo nosso final feliz que não virá.
Se passarmos os dias à espera do nosso “feliz pra sempre” perderemos os momentos mais felizes de nossas vidas, aqueles cujos detalhes fazem toda a diferença.
Encontrar o príncipe não é impossível, principalmente se estivermos dispostas a transformar um sapo meio desajeitado no nosso príncipe. O importante não é ele ser encantado, mas o encanto que provoca. Esse é o segredo! Precisamos manter o encanto, o interesse.
Perdemo-nos pelo caminho porque esquecemos esses detalhes. Esquecemos o bilhete pregado na porta da geladeira. Esquecemos a nossa música favorita, não decoramos o nosso poema predileto, não usamos o vestido mais bonito, nem o melhor perfume e a aquela maquiagem porque estamos esperando um dia importante pra fazê-lo.
Sabe quando o dia vai chegar? Talvez, nunca! Porque quem dá o tom dos dias somos nós. Se fizermos a nossa rotina deixar de ser monótona, estaremos construindo as oportunidades que antes só ficávamos esperando.
Vou concordar com Maquiavel: os fins justificam os meios. Se quer um final feliz, faça um meio feliz e terá dias felizes e não só um final. Será muito melhor olhar para trás e ver que a sua história teve altos e baixos e muitos momentos de felicidade do que perceber o quanto ela foi norma e o quanto perdeu-se oportunidades.
O melhor a fazer é mesmo desligar a TV, esquecer o telejornal e a novela e mudar o lema e o estilo de vida: quem sabe se pensarmos que a partir de ontem o amanhã é hoje não viveremos mais intensamente? É uma boa provocação, não?
O livro Toy Story para iPad: uma revolução?


Tenho escrito diversos textos sobre o livro digital, em especial insistindo que livro digital não é livro em PDF, onde simplesmente se reproduz a diagramação e o texto da versão impressa para uma outra mídia, com custo nenhum de impressão e distribuição. Só agora, porém, depois que adquiri um iPad neste Natal, posso começar a trazer exemplos do que já está sendo feito nesse sentido. E acreditem: é tão fascinante quanto polêmico para nós, amantes de livro, literatura, palavras.
O que importa é a curtição

A atividade crítica, como há pouco escreveu o poeta Marcus Fabiano, mantém estreita analogia com a tarefa do jurado de qualquer prêmio ou concurso literário (esse comentário se restringe ao campo da literatura, mas o problema seria o mesmo se falássemos do ponto de vista de qualquer outra atividade artística). Mas num certo momento seus caminhos se bifurcam.
O jurado assim como o crítico, a partir de critérios principalmente estéticos (por agora vamos dizer que deveria ser assim), assume a responsabilidade de apontar dentre aquelas obras apresentadas à competição, as mais bem logradas. O crítico, seja por seu próprio apetite, seja por dever de ofício, se dobra sobre a produção do presente e do passado e propõe leituras (eu diria que se dispõe a uma interlocução) a propósito das valências compositivas desses exemplares e avalia os resultados.

Bibliotecas, leitura, espaços


A pesquisa Retratos da Leitura no Brasil do Instituo Pró-Livro revelou que 75% dos brasileiros nunca entraram numa biblioteca. É incrível como isso pode acontecer se quase todas as escolas possuem uma biblioteca. Pelo menos na fase escolar as crianças deveriam ter visitado regularmente a biblioteca da sua escola e a biblioteca pública da sua cidade se houvesse. Procurei no dicionário para saber o que é uma biblioteca e descobri que é uma coleção pública ou privada de livros e documentos congêneres, organizada para estudo, leitura e consulta. Tenho uma biblioteca maior que a de muitas escolas. Não possuo todos os gêneros, privilegio literatura, dicionários e infantis, mas tenho muitos livros.

Descobri também, está na lei - todas as escolas públicas ou privadas devem possuir uma biblioteca e o acervo deve ser no mínimo de um livro para cada aluno matriculado. Falta então a parte dos professores e funcionários que devem incentivar a visita aos espaços de leitura.

Escuto com frequência que a leitura deve ser incentivada, formar novos leitores. Acredito que essa frase está incompleta, devemos incentivar a leitura e a escrita. Todos podemos ser escritores e quem gosta de escrever presta mais atenção nas palavras, na formação das frases, no poder dos diálogos, na vida dos personagens. Alguns escritores gostam mais de leitores, eu gosto de escritores também, dos pequenos e dos grandes, dos mais novos e dos mais velhos. Nunca é tarde para começar uma boa história, depois a gente pega gosto e não para mais de escrever.

Montei no meu trabalho um balaio de livros, comecei com alguns que eu já tinha lido e não precisava guardar mais, algumas doações que consegui e outros que comprei do 1,99 que tem até clássicos. O balaio encheu e precisei ocupar uma mesa, ficou interessante porque é no refeitório então combina com a ideia geral de mesas para degustar. Os livros aumentam e diminuem em quantidade, acho que muitas pessoas se esquecem de devolver, mas tudo bem. De tempos em tempos renovo as posições das pilhas, coloco mais alguns exemplares. Aí eles voltam a aparecer, quem havia levado resolve trazer para poder pegar mais. Todos podem montar espaços de leitura, cada um traz um livro e o acervo cresce naturalmente.

Estou empenhada agora em movimentar a Biblioteca Monteiro Lobato de Cachoeirinha, sou patrona da Feira e quero promover ações que façam a diferença na vida dos leitores. Sou sempre cheia de idéias, espero concretizá-las em breve.
Elizethe Lou Borghetti, artista plástica. Possui Atelier em Porto Alegre e Washington, DC. Estudou com Danúbio Gonçalves, Renina Katz, Katie Van Sherpenberg, Plínio Bernhardt, Fayga Ostrower, Marco Túlio Resende.
Foi aluna e assistente de Iberê Camargo. Obras nos acervos do MARGS, Porto Alegre, RS; Fundação Frederico Garcia Lorca, Madrid, Espanha; YAZIGI, São Paulo, SP; coleção APLUB, Porto Alegre, RS; 2007 BACI, Washington, DC.
Recebeu o Prêmio Iberê Camargo outorgado pela Câmara Municipal de Porto Alegre, RS, 2006.
Indicada para o Prêmio Açoriano de Artes Plásticas, 2007. 

 
Estudou com Danúbio Gonçalves, Fernando Baril, Renina Katz, Katie Van Sherpenberg e Plínio Bernhardt. Frequentou o Atelier Livre da Prefeitura Municipal entre 1973 e 1980, onde estudou entalhe com Anestor Tavares, escultura com Claudio Martins Costa, desenho e litografia com Danúbio Gonçalves, Teoria da Arte e aquarela com Fayga Ostrower. Freqüentou, como aluna e assistente, o atelier de Iberê Camargo e a oficina de Marco Túlio Resende em Belo Horizonte. Realizou workshop de aquarela na Universidade de Belas Artes de Sevilha e Florença.
MENINO DE LUGAR NENHUM


A infância e a adolescência são parte do território sagrado em que a literatura inglesa está encastelada. Basta lembrar as fantasias que envolvem Peter Pan (James Barrie) e Alice no País das Maravilhas (Lewis Carrol). Ou a assustadora crueldade facilmente encontrável em romances como Oliver Twist (Charles Dickens), O Senhor das Moscas (William Golding) e Reparação (Ian McEwan). São incontáveis os livros que relatam questões relacionadas com a iniciação amorosa e sexual. Normalmente, esses Bildungromans (Romances de Formação) englobam desde algumas das narrativas escritas por Jane Austen até textos contemporâneos como O Mar (John Banville), Por Acaso (Ali Smith), A Biblioteca da Piscina (Allan Hollinghurst). A descoberta do mundo, com suas mentiras e decepções, está descrita em romances de primeira qualidade como Uma Escola para a Vida (Muriel Sparks), Império do Sol (J. G. Ballard), Dentes Brancos (Zadie Smith), Bem−vindo ao Clube (Jonathan Coe), Não me Abandone Jamais (Kazuo Ishiguro) e O Dom de Gabriel (Hanif Kureish).

Na Grã−Bretanha, David Mitchel (ainda) não é considerado um escritor do primeiro time − apesar de ter publicado um romance emblemático, Cloud Atlas, ganhador, entre outros prêmios, do British Book Awards Best Literary Fiction, de 2003. No mesmo ano, Mitchel foi eleito pela revista Granta um dos melhores escritores jovens da Inglaterra.

Mas quem disse que o mundo precisa fazer sentido?, pergunta Jason Taylor, 13 anos, narrador e personagem principal de Menino de Lugar Nenhum, romance finalista do Man Booker Prize, de 2006. Ninguém – poderia ser uma boa resposta. Mas, provavelmente não é o suficiente. Falta, no mínimo, uma pequena dose de humor. Afinal, como disse um especialista em romances de entretenimento, Tom Clancy, Você sabe qual é a diferença entre a ficção e a realidade? A ficção precisa ter sentido. E isso significa que os frutos da imaginação precisam estar mais próximos do real (seja lá o que isso for) do que o real. Na modernidade, onde muitos conceitos são fluídos, voláteis, poucos conseguem administrar essa contradição, esse sofisma, esse impasse. Talvez porque o enigma não admite solução, talvez porque existe solução.

A história que Jason conta para o leitor é uma forma de defesa contra as ofensas da vida. E elas, as ofensas, são muitas. Algumas são fantasmas – espectros que adquirem existência quando a mente, na falta de melhor coisa para fazer, resolve enlouquecer. Outras são autênticas, palpáveis, capazes de machucar − como a separação dos pais. Há aquelas fáceis de entender − como a turma de valentões do colégio. Também existem as incompreensíveis − como a Guerra pelo controle das ilhas Falklands (Malvinas), lugar para onde alguns jovens ingleses são enviados para morrer.

Depois de uma série de infortúnios e algumas alegrias, Jason acumulou inúmeras cicatrizes. E o propósito da sua narrativa está no estabelecer esse andamento, esse desconforto. Ao mesmo tempo, ele quer retratar − com honestidade, com sensibilidade − a geração que sobreviveu ao deplorável espetáculo protagonizado por Margareth Thatcher, a mulher que quebrou a espinha do Estado inglês e abriu as portas do Império para o capitalismo selvagem. Evidentemente, a senhora primeiro−ministro não levou em consideração as necessidades da população − que precisou sobreviver a um dos maiores índices de desemprego da história inglesa recente. Questiúncula, deve ter sussurrado ao seu ouvido algum burocrata inepto. Os fins justificam os meios, recomendou o manual dos políticos eternamente "interessados" no bem−estar do povo.

Com uma prosa finamente elaborada, mistura de humor com ingenuidade, crueldade com lirismo, David Mitchel conseguiu, através da voz de Jason Taylor, produzir um romance de qualidade – que talvez possa ser resumido no axioma elaborado pelo menino de quase 14 anos: O mundo é um diretor de colégio que pune nossos erros.


Escritos no cair da tarde
Os últimos raios de sol despedem-se, os vejo aqui, da janela do quarto, em seu esplendor final. Já nem se derramam mais sobre o campo de trigo, que agora repousa na sombra, agradecido pela trégua, assim imagino. Há pouco caminhei por entre os passeios, o livro na mão, e aproximei-me da cerca, erguendo-me na ponta dos pés, para espiar o efeito leitoso do sol poente sobre o trigo. Então retornei ao meu quarto, pois gosto de refugiar-me do crepúsculo antes que atinja seu ápice e por fim o dia se faça noite, busco proteção da melancolia que invade a terra na medida em que o horizonte desvanece no avançar da escuridão.
Estou distante de casa 500 quilômetros. Distante de meus afetos também. Ainda assim, tenho esse sentimento persistente de sentir-me no meu chão. Não sinto estranha a paisagem, esse território, sua gente, culturas e cultivos. Sinto-me muito próxima. O campo ondulante, a soja, o trigo, o sol dourando o solo e as folhas, o céu do entardecer de um azul pálido e imperturbável, apenas decorado por uma lua cheia de contornos perfeitos, como se tivesse sido desenhada tendo por molde uma moedinha, e recortado o papel branco com esmero extremo, para ser colada enfim a essa imensidão de delicado azul, como a criança que cola uma figura no desenho do caderno, cuidando para fazer tudo bem feito e agradar a professora.
Tudo isso me é familiar, ah, tão familiar, e sentido com tal intensidade, que sinto a memória a dar-me pequenas fisgadas na alma, e o coração palpitante, que ora parece expandir-se a imitar a amplidão do campo, num transbordamento de sensações, ora parece contrair-se abruptamente, como que capturado por uma lembrança remota que se mantivera ocultada da mente. Uma lembrança valiosa, que por muito tempo ficara escondida e só agora, de súbito, emerge das profundezas e se impõe e me envolve e arrebata sem pedir licença. E então tenho um pensamento estranho: que talvez exista um lugar para as lembranças mais valiosas, um espaço sagrado e desconhecido onde se alojam em silêncio as coisas mais queridas, as memórias mais preciosas, os sentimentos mais autênticos, e que são, por isso mesmo, os mais doídos. Para de repente voltar, fazendo recordar... do quê, exatamente? Da nossa essência, penso.
Estando aqui, invade-me a memória do campo da família, onde passava férias na infância, longe dos meus olhos há tantos anos, já esquecido da minha presença e dos devaneios que eu semeava em cada canto. Lugar onde ousei sonhar mais alto, loucamente e corajosamente, tecendo meus desejos mais intensos de menina. A literatura, a palavra lida e escrita. O amor a que eu ansiava, o amor forte, sereno e seguro de si com que sonhava, o amor que... meu Deus, encontrei! A delicadeza do mundo, que eu desejei nas caminhadas pelas coxilhas, delicadeza rara, apenas por vezes encontrada – e então sentida como um pequeno tesouro.
Cresci e não retornei àquele campo que amava e ainda amo. Vivi tantas coisas, mas não deixei de ser aquela menina das férias na fazenda. Olho-me no espelho e vejo a distância que me separa da menina, é inegável, mas me sinto ainda a mesma, a percorrer caminhos de pasto e terra pendurando sonhos nos galhos dos eucaliptos, declamando desejos aos ventos. A literatura não se afastou de mim, ela permaneceu sempre ao meu lado, ou mais que isso, dentro de mim, pulsando forte e constante. O sonho tão acalentado de ser escritora concretiza-se um pouco mais a cada dia. A delicadeza que eu queria que me rodeasse e protegesse... por vezes parece evaporar-se no caos e no ruído da cidade grande. Mas eis que retorna, mostrando que erro na minha melancolia recorrente, que há ainda beleza, respeito, afeto, estima, gentileza.
A delicadeza, esse tesouro raro, eu hoje a encontrei, casada com o amor pelas palavras e pelas histórias. Aqui em Giruá, no extremo noroeste gaúcho, longe de minha casa e dos meus afetos, aqui a delicadeza das pessoas, da paisagem, do ritmo da vida, da melodia da natureza, fez com que me sentisse integrada, repousada, reconciliada comigo. Envolta por eflúvios amorosos e pela mais perfeita – ainda que frágil – paz de espírito.

Giruá, 10 de outubro de 2011.
(Texto gestado durante estadia na cidade de Giruá como escritora convidada da Semana Literária
.)

Letícia Möller nasceu em Porto Alegre, em 1979. É autora dos livros infantis “Eu e você, aqui e lá!” (2010) e “Corre, Pedro, corre!” (2011), ambos pela WS Editor, além de livros e ensaios sobre direito e bioética. Também é advogada atuante, graduada em Direito pela PUCRS, mestre em Direito pela Unisinos e Doutora pela Università degli Studi del Salento, em Lecce/Itália. Sites: leticiamoller@yahoo.com.br - www.efemerasletras.blogspot.com - www.loveolivro.blogspot.com


FOTO: VAGNER ANTÔNIO
Verão Arte Contemporânea apresenta As Rosas no Jardim de Zula

Espetáculo será apresentado no Sesc Palladium, de 24 a 27 de janeiro


Dando continuidade à programação da 7ª edição do Verão Arte Contemporânea, o Espaço Multiúso do Sesc Palladium recebe, de 24 a 27 de janeiro, às 20h, o espetáculo As Rosas no Jardim de Zula. A peça conta a história real de uma mulher que abandona os três filhos e tenta encontrar na rua um sentido para a sua existência. Os ingressos custam R$14 (inteira) e R$7 (meia-entrada) e podem ser adquiridos nas bilheterias do Sesc Palladium. A programação completa do Verão Arte Contemporânea pode ser conferida no site www.veraoarte.com.br.