Enrique Godoy Durán - [Poeta e Escritor Guatemalteco]

Enrique Godoy Durán. 7 de noviembre de 1936. Guatemala, Ciudad capital, Profesor de Arte con especialización en Teatro por la Universidad Mariano Gálvez de Guatemala. Autor de las novelas: A la Sombra del miedo, Los Santos esqueletos, El Origen del Viento, Sueños de Peregrino, Mi Patagonia para ti a cuatro manos con Isabel María Álvarez (Argentina), El Diario de la Llorona. Cuentos: Del Río Manso y otras aguas, Poesía: Palabras Viejas y Quo vadis, Vita?, Breve Antología de Poesía Latinoamericana No.1 (siete países) y No.2 (catorce países) Breve Antología de Poesía del Mundo.No.3 (27 países) Me gusta leer, libro de lectura para niños. Teatro: María Margarita Montenegro, La Feria del Rescate, La Fiesta de la Independencia, El hombre de la otra orilla, El Mamut Volador, Las Computadoras. Los Apóstoles, El matrimonio de La Llorona, La pelea del Sombrerón contra el capitán Ala Alta. La maestra Mirta, Consejos de oro. Sainete: Locadio. Radio Novela Los Santos esqueletos (adaptación del Licenciado Fernando Arévalo) Es miembro de La Casa de la Cultura Guatemala en Nueva York. Casas de la Cultura en Tapachula, México. León, Nicaragua y Centro PEN Guatemala.

Poesias de Enrique Godoy Durán


Con memoria
Guatemala tu tierra fecunda
La promesa que escuchan los mares
¡No más muertes por odio y violencia!
Ya los pueblos que sanan heridas
Del rencor y del odio profundo
Hoy se inclinan felices al surco
Donde tierna germina la vida
Esa vida con nuevo horizonte
Esa vida de amor y de gloria
¡Guatemala tu tierra es fecunda!
¡Nunca más te mancille el oprobio!
Nunca más a tus hijos los maten
Por desear la justicia y concordia
Nueva historia de paz Guatemala
Nueva historia de paz, ¡con memoria!
Por respeto a los muertos y al llanto
Nueva historia de paz, ¡con memoria!



GUATEMALA

En el talle delgado de América Latina
Equinoccio virtual de primavera
Dios nutre de leyendas y de aromas
Los paisajes de mística belleza
Que te colman de donaire hasta su altura
Y tu figura sensual, hecha de tierra
Se engalana con mazorcas de maíz
En el verde huipil de los volcanes

Y en las tardes de armónicos reflejos
Te presiento abrazada a mi nostalgia.

Privilegio es nacer en tu regazo
Mitológica, extraña tierra Maya

Voz intensa de hormigo en la marimba
Resuena en el plumaje verde-azul de tu montaña
Donde el quetzal traza su vuelo libertario
Bajo el manto celeste de tu cielo

El arado del amor va abriendo el surco
en un nuevo amanecer para la patria

Patria heroica, antigua y señorial
¡Bendita para siempre ¡Guatemala!




Del Quetzal al Tocororo.


La noche se va enredando
entre recuerdos del alba
y la tristeza del tiempo
abre sus ojos al llanto.


Las voces de los timbales
me despiden desde el puerto
y la nostalgia me invade
al escuchar un bolero.


Cuba, bongós y canciones
abrazos de mis hermanos
y el azul del mar Caribe
Guatemala y su marimba
voz de ancestros milenarios
tradiciones y volcanes.
Historias que nos hermanan
En el abrazo fraterno
Del Quetzal al Tocororo…


Adiós hermanos cubanos
Adiós hermosa nación
Voy dejando mis quimeras
En las playas de la vida.
Muy cerca del malecón…



¿A DÓNDE VAS, VIDA? (Del poemario Quo vadis, vita?)

II
La tarde se me pierde entre las manos.
El luto del adiós cabalga lento.
Y en la distancia azul de los recuerdos
me muerde el grito artero de la noche...

III
Te regocijas
cuando hundes tu odio
entre mis llagas
Y no te basta verme herido
por el puñal inquisidor
de tantos jueces.



CÓMO QUISIERA
(Del poemario: Palabras Viejas)


Cómo quisiera escribir los versos que no escribió Neruda.
Escribir en el centro de mis manos tu nombre para siempre.
Encontrar en la luz de tu mirada, la llama prometida
y nombrarte, voz adentro, voz profunda desde el alba.


Porque el tiempo lastima los recuerdos,
tus ojos me los llevo en las pupilas.
Porque tus pasos dejaron huellas en mi alma,
me amarro a ti con un cordel de sueños.


Siempre estás presente en mis momentos,
en el gesto involuntario para verte,
en el nombre que en silencio yo te grito,
en el adiós que me acerca a tu distancia.


Puede ser que mi amor hoy te sorprenda,
que te impregne de misterio mi palabra
…y adivino en el temblar de tu mirada,
el deseo de fugarte entre mis brazos.


No toques la herida que me duele,
no hieras con la duda,
no partas por caminos sin estrellas.


Si existen en tu vida nuevos sueños,
entonces, sólo entonces, callaré mi lira,
buscaré los poemas de Neruda,
y como en salmo responsorial me iré diciendo:
“puedo escribir los versos mas tristes con tu nombre”



FRAGIL VIAJERA

Siempre distante
En otros puertos
En otros mares
Llenando espacios
De flor y sombra.

Soñando puentes
Para que pasen
Las aguas claras
De los recuerdos.



PALABRAS VIEJAS
(Del poemario: Palabras viejas)


Son las mismas de ayer
Palabras viejas
Sacudidas por arpegios
De recuerdos, de ilusiones.
Son las mismas de ayer
Palabras viejas
Las que escribo en mis sueños de poeta.
¿Quién las quiere escuchar?
La casa sola
El viento que se filtra por rendijas
El perro del vecino…
¿Quién las quiere escuchar?
¡Palabras viejas!
Sentimientos de amor y de ternura
Testigos de dolorosas despedidas
De naufragios sin rescate
Pero…
Son las mismas palabras
Que regresan de nuevo aquel instante
Cuando pronunciaste mi nombre
Mitad queja, mitad grito
En el silencio azul de aquella noche
¿Recuerdas?
Cuando tú, gacela tímida, asustada
Te refugiaste en el nido de mis brazos
Y bebimos gota a gota, el agua del placer
En el río de los sueños realizados
¿Recuerdas?
Temblaron de pasión nuestras dos almas
Nuestros labios se buscaron
Se aferraron satisfechos…
¡Que gran momento y que locura!
¿Recuerdas?
¿Quién las quiere escuchar?
¡Palabras viejas!




PUEDO SER

Puedo ser la ola que llegue hasta tu playa
Anhelante y sensual.

Ser la barca que recorra itinerante
Los puertos de luz en tu mirada

Ser la noche que asombrada de luceros
Despierte sueños de amor en tu ventana

Ser el viento que persigue, egoísta de placer
El sortilegio vibrante de tu cielo

Puedo ser la palabra compartida
Que eternice los momentos más sublimes
En los mágicos secretos de tu historia

Y puedo ser el peregrino de tu voz
El que lleve entre sus labios tu silencio
Y recorra lejanías, una a una
Sin saber en que lugar, en que distancia
En que vuelta de tu ausencia yo te encuentre
Persiguiendo los recuerdos de otros tiempos.



¿VES?


Era necesario
Romper lo cotidiano
Y tallar a fuerza de soñar
Un mundo nuestro


Compartir
Los secretos
Las palabras…


Y aún ciegos de rencor
Entendernos en el llanto.


Comprender que por amor
Podemos palpar los horizontes
¿Qué universo se puede resistir
al perdón cuando se ama?


Era necesario mirarnos a los ojos
Encender de pasión nuestras hogueras…


El frío del absurdo
Ha cubierto nuestra historia
Ya no somos aquellos que se amaban…


Era necesario romper lo cotidiano
Buscar el paraíso
A fuerza de querernos
¿Qué estoy diciendo?
¡Ya nos somos aquellos que se amaban!




Ayer

El ayer de pronto retornó violento.
Clavó tu imagen en la pupila triste…
Y en los sueños que nunca se terminan
Aparecieron los versos
El talle azul y tu sonrisa breve.
El viento que arrulla las espigas
Los murmullos y los trinos
Y una brisa color de primavera…
La más dulce experiencia de la vida
Aquel momento, aquel instante florecido,
Aquel dulce momento,
Que, con crueldad se desvanece ahora…
Silencio.
Los puñales que hieren los recuerdos
Se llevan para siempre nuestros días
Sólo nos quedan…, las sombras y el silencio.


Y

Y quizá no sepa

Que ahora me espera su sombra en los espejos
La uva marchita sin la parra
Y todo por vivir en busca de sus alas peregrinas

**


¿Cómo alcanzarla si es etérea?

Si se desvanece en el vuelo de un suspiro…

**

Cuando rompa la armadura de mis labios
Cuando deje de ser ajeno a su mirada,
Entonces, sólo entonces,
Recorreré el calvario de su olvido
Y moriré por vivir entre su hoguera.


DE HIEL, DE TIEMPO Y DE HASTÍO

Ni me nombres, ni te nombro
Tres cruces quedan clavadas
De hiel, de tiempo y de hastío
Ni tu persigues estrellas
Ni yo persigo tu nombre
Esto que fue ya es historia
Tres cruces son las testigos
¡Hasta aquí llegó el camino!
Ya no podrán lastimarme
Tus puñales de discordia
Y por favor te lo pido
¡Ni me nombres, ni te nombro!
Tres cruces quedan clavadas
De hiel, de tiempo y de hastío...

Enrique Godoy Durán
Todos os Direitos Autorais Reservados ao Autor

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