Sobre la neutralidad del lector [Juan Mireles]

Sobre la neutralidad del lector


La dualidad del todo universal y su funcionamiento se ha explicado de diversas formas a través de la historia, por ejemplo Platón, encontraba esta dualidad en la oposición de los elementos (frío-calor, belleza-fealdad, bueno-malo); Heráclito, hablaba de la tensión entre ellos; otros más, pensaban acerca de las correspondencias entre los componentes contrarios. Básicamente, el punto central de todas esas teorías, se explica a partir del concepto de algo, de una cosa; es decir, de la existencia.

Sin embargo, de todo esto, resulta una pregunta que llama mucho la atención: ¿qué hay detrás de tal o cual componente? ¿Más allá del elemento sensible o concreto hay existencia? El budismo podría afirmarlo pues, en ese desprenderse de todo elemento humano, mediante la meditación, buscan alcanzar el vacío —la mayor de las experiencias sensibles—, la vacuidad, esa victoria del espacio como Octavio Paz lo entendió. 

Tal espacio donde la esencia-alma se funde con el todo, en la que la perspectiva, percepción y definición, no existen (porque el objeto en sí desaparece), ese paraíso inabarcable, es acaso, el antes del principio; es decir, lo anterior a la dualidad. De esta forma, no somos más que una potencialidad de ser, y debe ser de esta forma porque existimos. Si no tuviésemos existencia sensible, evidentemente la potencialidad (posibilidad) de ser alguien o algo sería imposible y la vida en todas sus variantes y formas, así como su estructura y funcionalidad universal, quedaría nulificada.

Pero como existimos (no como materia), por fuerza debemos provenir de algún lado que no es aquí, ese otro lugar que bien se puede llamar Jardín, de ese que fuimos expulsados según algunos (y nos llama poderosamente la atención volver a él). 

Ese extremo de realidad que en sí mismo es el antes del principio, ese escenario vacuo donde somos la eterna potencial-experiencia de ser; es decir, tal espacio, esa vacuidad, no es otra cosa que la neutralidad.
Dicha neutralidad existe entonces no como simple palabra que queda en medio de todas, sino como la plataforma desde la cual se construyen las edificaciones que hacen del mundo, mundo, y del universo, pues eso, universo. 

Pero saber esto no significa nada para un mundo práctico que busca la funcionalidad de todas las cosas para así relacionarlas entre sí y sacarle provecho o beneficio, no necesariamente propio, claro está. 


De esta manera, y una vez que encontramos la neutralidad, y sabemos que sirve como base de todo, la aterrizaremos a lo cotidiano, al mundo terrenal. Pero, ¿enfocada a qué? En este caso, a la lectura: la búsqueda de generación de lectores, esos elementos que ahora no son más que potencialidades de ser eso, lectores.

Aquellos que andan por ahí en medio de todos los problemas sociales sin decidirse bien a bien sobre qué postura tomar con respecto a los temas de actualidad. O que les parece imposible tomar posiciones con relación a cualquier situación, porque no tienen las herramientas (conocimientos) suficientes para argumentar y respaldar sus ideas. Porque no se mueven de su sitio en el que giran siempre sobre un mismo eje. 

Para decirlo mejor, la neutralidad es un principio (volvemos a la dualidad, en este caso, en sí misma: neutralidad actuando como superficie, pero también se presenta como inacción como veremos más adelante), una base, una causa, no un efecto, así, a las sociedades no les sirven los individuos neutros, ni las personas que quedan en medio de dos bandos que luchan en favor o en contra de algo.

Es decir, la importancia de generar cada día más lectores (la lectura no solo abre la imaginación, sino que nos da perspectivas y percepciones distintas sobre las situaciones internas y externas que vivimos y padecemos diariamente, así como nos ofrece herramientas indispensables para generar preguntas. La lectura es ruptura de lo establecido por eso mismo), se vuelve indispensable en este país por la situación que vivimos. 

Los que por obra del espíritu santo ya somos lectores, deberemos ser esa chispa que haga que esa gente deje de ser únicamente potencialidad, porque es la única forma en que nos proveeremos nuestras propias herramientas que como sociedad, utilizaríamos para enfrentarnos, por ejemplo, a los gobernantes que están desangrando a los países latinoamericanos. Porque está claro que nadie nos vendrá a salvar. Ni tampoco Jesucristo volverá para arreglar todo, es más, ni quiere volver.

Se deben crear nuevas formas de aproximarse a la gente (por parte de las instituciones culturales y empresas privadas comprometidas con este tema, pero también por nosotros los lectores, profesores, etcétera, que en este caso funcionaríamos como superficie), a partir de ese inmenso lienzo blanco que está listo para crear edificaciones solidas que nos ayuden a tener una experiencia de vida más satisfactoria. 

Pensemos en dejar la neutralidad (inacción) desde el punto de vista de los que estamos de alguna manera relacionados con la cultura, porque de igual forma que lo están los lectores, no solamente quedamos al medio de todos los problemas, sino que con nuestra apatía o con esta desgraciada actitud de desdeñar a los lectores, no ayudamos a generarlos, así, las cosas seguirán igual, con los índices bajísimos de lectura y las consecuencias que esto conlleva.

En fin, que hay que empezar de cero, y movernos, a la hora de pensar cómo generar lectores (puede ser a partir de campañas que tengan como base la teoría de la imitación o del contagio, por ejemplo), porque seguir con la falacia de leer veinte minutos al día como pretenden inculcarnos algunos en México, no solamente causa ternura, sino que es una forma vieja y fallida que se ha implementado en el sistema educativo desde hace décadas y que no ha hecho sino causar el efecto contrario de lo que se busca.


Juan Mireles. Escritor (Estado de México, 1984) y director editor de la revista literaria Monolito. Ha sido publicado en una treintena de revistas y suplementos culturales en Hispanoamérica. Columnista en Ruiz-HealyTimes.com y Revista Biografía (Brasil). Segundo lugar en el II Premio “palabra sobre palabra” de Relato Breve llevado a cabo en España. Es autor de la novela Yo (el otro) Octavio. Ediciones El Viaje (México, 2014). Blog personal: http://wwwjuanmireles.blogspot.mx/

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